lunes, 15 de febrero de 2016

Cómo lograr una autoridad positiva

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?
En una de las primeras charlas que di a un grupo de padres de un parvulario, una madre levantó la mano y me preguntó:
- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar
- Dígale que baje, -le dije yo.
- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja -respondió la madre con voz de derrotada.
- ¿Cuántos años tiene el niño? - le pregunté.
- Tres años - afirmó ella.
Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo la ocasión de comunicar con un grupo de padres.

martes, 9 de febrero de 2016

El amor y la comunicación

El «trabajo» del amor
El amor supone, es y hace muchas cosas, pero básicamente se practica en el acto de compartir. En la medida y profundidad con que dos personas se comprometan mutuamente en una relación de amor. En esa misma medida y profundidad deben compartir activa y mutuamente sus vidas. Otra palabra para referirse al «compartir» es Comunicación, el acto por el que las personas comparten o tienen algo en común. Si yo te comunico un secreto, entonces lo compartimos, lo poseemos en común. En la medida en que yo me comunique contigo como persona y tú te comuniques conmigo del mismo modo, en esa misma medida compartimos nuestro propio y respectivo misterio. Por el contrario, en la medida en la que nos distanciemos el uno del otro y nos neguemos la transparencia mutua, el amor disminuye.
En este contexto, la comunicación no es sólo el alma del amor y la garantía de su crecimiento, sino que es la esencia misma del amor en la práctica. Amar es compartir, y compartir es comunicar. Por tanto, cuando decimos que la comunicación es «el secreto para seguir amando», lo que realmente queremos decir es que el secreto para seguir amando consiste en amar, en seguir compartiendo, en seguir viviendo el propio compromiso. Por supuesto que hay un primer «sí» un primer compromiso con el amor, pero ese primer «sí» conlleva un número ilimitado de pequeños «síes».

Una de las formas más comunes de huir de realidades como la del amor consiste en sustituir la acción por la discusión. Preferimos discutir, pensar y cuestionar dichas realidades. En lugar de ponerlas en práctica. Es mucho más fácil discutir las verdades que vivirlas. Hoy, por ejemplo, se discute mucho acerca del cristianismo como forma de vida: ¿podemos seguir creyendo?, ¿qué creemos realmente? ¿Es esencial la fe para la felicidad?. El defecto más obvio a lo largo de la historia del cristianismo es que nos hemos perdido en interminables discusiones abstractas, en lugar de poner en práctica la fe. Y los que nos ven desde fuera, cansados de nuestros debates acerca de nuestras propias dudas nos dicen: «Mostradme cómo serían las cosas si yo decidiera creer y comprometerme». Lo mismo sucede con el amor. Preferimos discutirlo a vivirlo. No hay cuota de entrada en los foros de debate, pero la práctica del amor sí requiere un costoso aprendizaje.

martes, 2 de febrero de 2016

Principales baches en la comunicación



-¿Por qué no hablamos?
Aquí están los principales laberintos de la comunicación en los que la mayoría de las parejas se atascan y la forma de desenredarlos:
1. Tú hablas, pero él no escucha
-El modelo: Empiezas a contarle tu rollo y ves que el otro está en las nubes, hojeando el periódico o absorto en la televisión. Él piensa “ya sé lo que me va a decir”, así es que cuando ella empieza a hablar es como si chocara con una pared de cemento…Llega un momento en que sólo tienes que levantar una ceja para que él se cierre en banda.
La queja que con mayor frecuencia manifiestan las mujeres acerca de los hombres es la de que éstos no escuchan: en este caso la comunicación se pierde, no llega a ninguna parte  y las parejas se pueden meter en verdaderos problemas.
  -Por qué ocurre: John Gray cree que los hombres y mujeres hablamos diferentes lenguajes (lo que expone ampliamente en su best-seller “Los  hombres  son de Marte y las mujeres, de Venus). Según Gray, todos los hombres se meten en su “cueva” para resolver los problemas ellos solos. Las mujeres, en cambio, necesitan hablar abiertamente de sus problemas y ahí surge la dificultad… La mujer encuentra alivio en el hecho de hablar, no tiene interés inmediato en hallar soluciones a sus problemas, sino que busca más bien alivio en el hecho de contarlos y verse comprendida.  Así, disipa su ansiedad.
-Cómo se resuelve: Saber escuchar constituye el 98 por 100 de una buena comunicación. Escuchar es saber ponerse en el lugar del otro,  entender sus sentimientos, lo cual no quiere decir compartir, ni estar de acuerdo. Se podría decir que en una relación de pareja, una persona que se siente habitualmente escuchada, se siente querida.
Los hombres deben recordar que las mujeres hablan de sus problemas porque necesitan manifestar sus sentimientos y no para conseguir soluciones. Limitándose a escucharlas con solidaridad y comprensión les proporcionan un alivio y satisfacción tremendas.. Pídele por favor 5 minutos de atención completa y dile: “solo quiero que me escuches sin interrumpir y sin intentar arreglar nada” Probablemente verás como a los 3 o 4 minutos ya  has podido expresar lo que le querías decir y el  puede volver a su periódico o TV.

viernes, 15 de enero de 2016

La excelencia en el trabajo



El éxito no se produce por casualidad. La diferencia entre las personas que ofrecen resultados positivos y las que no, no es un golpe de suerte afortunado. Existen unos patrones de acción coherentes y lógicos, unos caminos determinados hacia la excelencia, y están al alcance de todos. Sencillamente, hay que aprender a poner en marcha y utilizar nuestra mente y nuestro cuerpo de la forma más poderosa y provechosa.



Estos son los siete mecanismos activadores básicos que pueden garantizar el éxito:



  1. LA PASIÓN: La pasión es la consecuencia de descubrir una razón que consume, casi obsesiona, y mueve la voluntad dando energía, impulsando a obrar, a progresar y a destacar.  Es la locomotora que tira del tren del éxito poniendo en juego las  más hondas capacidades. Es la pasión lo que hace que un jugador siga lanzándose todavía en plancha, cuando llega a la segunda base, como si fuese un recién seleccionado en su primer partido de primera división de béisbol. Es la pasión lo que impulsa a los investigadores en informática que invierten años en crear una innovación capaz de llevar a hombres y mujeres al espacio y hacerles regresar sanos y salvos. Por pasión, uno madruga y trabaja hasta altas horas de la noche. Pasión es lo que quiere hallar la gente en sus relaciones; la pasión da vigor a la existencia y le confiere savia y sentido. La pasión nos mueve a ser y hacer algo grande.

miércoles, 13 de enero de 2016

Los seis pilares de la autoestima



¿Qué debe hacer una persona para crear y mantener su autoestima alta? ¿Qué debemos aprender para poder disfrutar de nuestra autoestima? Estas seis prácticas son la clave para potenciarla. Trabajarlas es la mejor forma de ayudarse a uno mismo.
Para desarrollar una autoestima sóli­da, hay una serie de prácticas a las que asigno una importancia crucial. Son "Los seis pilares de la autoestima":
-      Vivir conscientemente
-      Aceptarse a uno mismo
-      Responsabilizarse de uno mismo
-      Tener seguridad en uno mismo
-      Vivir con propósito
-      Vivir con integridad
Una vez que comprendamos en qué con­sisten estas prácticas, podremos iniciarlas en nosotros mismos. A partir de mi trabajo con numerosas personas para ayudarles a fomentar su eficacia personal y su respeto por sí mismas, he identificado las cuestio­nes que estimo fundamentales. No he en­contrado otras de importancia comparable, por lo que las he convertido en la columna vertebral de mi idea de crecimiento.

domingo, 10 de enero de 2016

Las mentiras de los niños



El aprendizaje social de la mentira se insinúa en el ánimo del niño merced a la incoherencia existente entre los valores que normalmente le inculcan los adultos y esas manifestaciones con las que contradicen con la práctica lo que teóricamente proclaman. Así ocurre cuando el padre no se recata de jactarse ante el niño del último «negocio» con que acaba de engañar a los clientes, porque «no se puede perder dinero»...
De este modo se institucionaliza la inautenticidad y se justifica la hipocresía que tantas veces se oculta bajo el eufemismo de muchas expresiones adultas, como cuando llaman «hacer el amor» a lo que es puro egoísmo, «interrupción del embarazo» a lo que es un aborto intencionado, obrar «por motivos personales» a los que son motivos inconfesables... De este modo aprende el niño a llamar blanco a lo negro y negro a lo blanco, a mentir.
Si queremos prevenir al niño contra la mentira, tendremos que crear en torno a él un clima de autenticidad y veracidad, en el cual lo más importante sea la conducta honesta, coherente y libre de hipocresías; un clima en el que se sienta plenamente aceptado, libre de opresiones autoritarias que le obligan a defenderse y refugiarse en la doblez y el engaño.

viernes, 8 de enero de 2016

La importancia de cuidar la autoestima

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

La autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso porque el niño es capaz de resolver algunas situaciones con éxito y por lo tanto puede estar a la altura de los demás, y digno de ser amado porque se trata de una persona y por lo tanto tiene derecho a ser amada de manera incondicional, es decir, sabe que está rodeada de personas a las que realmente les importa.

El autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y equilibrio psíquicos.

Gloria Marsellach Umbert, en su artículo "La autoestima", marca las pautas para que la persona sea el mejor amigo de sí mismo. Para ello debe concederse:

  1. Aceptación: hay que identificar y aceptar nuestras cualidades y defectos.
  2. Ayuda: debemos planear objetivos realistas.
  3. Tiempo: hay que sacar tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
  4. Credibilidad: prestemos atención a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos.
  5. Ánimos: tomemos una actitud de "puedo hacerlo".
  6. Respeto: no tratemos de ser alguien más. Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
  7. Aprecio: hay que premiarse por los logros, los pequeños y los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
  8. Amor: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y fallos.

jueves, 7 de enero de 2016

Educar en la asertividad




Hemos tenido ocasión de consultar muchos artículos y manuales sobre el tema de la asertividad (Ver: "Entrenamiento asertivo"). Es verdad que en la sociedad actual con tantas rivalidades y tensiones interpersonales nos vemos obligados a poner en juego, cada vez más, las técnicas de asertividad que conocemos a través de nuestras lecturas o cursos que hayamos podido hacer.
Pero estos conocimientos sobre las actitudes asertivas hay que transmitirlas y en el caso de los padres, deben saber enseñar a sus hijos a ser asertivos.

Qué es la asertividadEn primer lugar debemos recordar el concepto de asertividad. OlgaA Castanyer, en su libro "La asertividad: expresión de una sana autoestima" [Ed. Desclée de Brouwer, 6ª edición, 1997], lo define de forma sencilla como la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. La persona asertiva conoce sus propios derechos y los defiende, respeta a los demás, por lo que no piensa ganar en una disputa o conflicto sino que busca de forma positiva los acuerdos.
1.-Sabe decir "NO" o mostrar su postura hacia algo:
Manifiesta su propia postura ante un tema, petición, demanda.
Expresa un razonamiento para explicar/justificar su postura, sentimientos, petición.
Expresa comprensión hacia las posturas, sentimientos, demandas del otro.
2.-Sabe pedir favores y reaccionar ante un ataque:
Expresa la presencia de un problema que le parezca debe ser modificado.
Sabe pedir cuando es necesario.
Pide clarificaciones si hay algo que no tiene claro.
3.-Sabe expresar sentimientos:
Expresa gratitud, afecto, admiración...
Expresa insatisfacción, dolor, desconcierto...

En pocas palabras podemos decir que la persona asertiva:

Una vez que hemos recordado estas premisas nos toca ahora ver cómo hacemos para trasladar estos conocimientos a los hijos que como sabemos, están en formación y requieren nuestra atención y cuidados.
Sabemos que nuestros defectos y virtudes son fruto de las experiencias y mensajes que en su día nos transmitieron los mayores que nos rodeaban y ahora somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad, la obligación de influir en los más pequeños y educarlos según los patrones de conducta más adecuados y entre ellos está el de ser asertivos. La asertividad se aprende, no es innata. Se aprende con la práctica y debemos reconocer que es una obligación moral enseñarles a saber estar y comportarse tanto con los iguales como con los adultos.

Estilos de comunicación familiares



Vamos a revisar los diferentes estilos de comunicación[1] que pueden darse en familias:
·     Un modo convencional, sociable, cotidiano, rutinario, donde los miembros de la familia se relacionan para manejar realidades superficiales, en las que nadie entra en los sentimientos de los demás, se tocan “cosas”, pero no se tocan para nada sentimientos. En la pareja, por ejemplo, se tocan físicamente los cuerpos, pero no se tocan los afectos, los sentimientos, las emociones.
·    Un modo directivo, persuasivo, condescendiente, cerrado, donde hay un diálogo manipulativo, ya que se busca por muchos procedimientos lo que uno pretende. No se asoma uno a los sentimientos de los otros, sino que se contemplan los que a uno le agradan y en función de ello se toman decisiones que afectan a los demás.
·     Un sistema especulativo, intelectual y reflexivo, en donde existe un mayor deseo por entrar en el mundo del otro, aunque persista el temor a entrar en el de los sentimientos. Se habla, se razona, se dan explicaciones, se busca la fría razón y la lógica. Hay un intento de acercamiento, aunque tímido, se abre una puerta hacia lo confidencial, pero fácilmente queda bloqueada por el peso de lo racional.
·     Por último se puede dar un sistema abierto, auto-revelador, y auto-responsable, donde hay apertura y compromiso de lo que cada uno tiene dentro de sí mismo. Se revela y manifiesta algo del interior, se compromete a expresar los sentimientos. Hay un verdadero contacto con el sentimiento de los otros desde la profundidad y el riesgo de expresar los sentimientos propios. Se respeta el mundo emotivo de los demás.
Alcanzar este nivel de comunicación, en el que me pueda abrir así delante de mis padres, de mis hermanos o de mis hijos, requiere que en mi familia exista un gran nivel de confianza. Sin la confianza es imposible que me muestre ante ti sin ningún tipo de máscaras, que me haga vulnerable. Por todo, ello resulta esencial trabajar en el núcleo familiar la confianza y por lo tanto el respeto.
Gabriel Calvo (1993) nos dice que la confianza mutua es el camino para llegar a la unidad. Y nos detalla en qué consiste la confianza:
·       Una mutua apertura de la vida íntima.
·       Una habilidad para compartir el propio “yo”.
·       Creer y esperar en el otro.
·       Una disponibilidad para compartir tiempo con el otro, a pesar de dificultades               internas y sobre todo externas.
·       Una costumbre de comunicar al otro las cosas sin importancia del día a día.
·       Una mutua honradez para relacionarse el uno con el otro sin máscaras, mentiras o        ambigüedades.
·       Un dar y recibir recíprocos y sin reservas o cálculos egoístas.
·       Un trato mutuo, sencillo y transparente.

Y ¿Cómo desarrollar la confianza mutua?
·       No exigiéndola, sino proponiéndola el uno al otro.
·       Poniendo en común las propias vivencias.
·       Haciendo cosas los dos juntos. ¿Cuántas cosas o actividades compartes con tu hijo,     o con tu padre o madre?
·       Para que el otro sea tu buen amigo, tú tienes que procurar ser su buen amigo. Es   decir, ser amable, cortes, atento, delicado, y bondadoso. Ante las dificultades             recordar el consejo de San Juan de la Cruz: “donde no hay amor pon amor y                 encontrarás amor”.
·       Da prioridad a la relación. No desentenderos el uno del otro, ni de sus                       necesidades, ni de sus dificultades, ni de sus problemas ni de sus deseos, ni de sus       preocupaciones. Amar al otro como a uno mismo.
·       Ser siempre abiertos, sinceros y transparentes el uno con el otro. Es decir,             comunicarse las vivencias y experiencias personales, los sentimientos positivos, y         negativos, las preocupaciones, las necesidades, y las decisiones importantes.
·       Respetad la intimidad de cada uno. No controlar. Aceptar las decisiones y opciones   personales. Permitir que el otro satisfaga sus deseos. Facilitar la relación con otras       personas.
·       Dejar que el otro sea él/ella mismo/a. Aceptar la personalidad de cada uno, su           temperamento, su carácter, sus peculiaridades. No sentirse amenazados si las             opiniones y gustos personales no coinciden. No pretender dominar. No exigir.
·       Reconocer, elogiar, estimular. Ser agradecidos. Reconocer lo positivo. Olvidar lo       negativo. Ser tolerantes con los defectos y faltas. Dar siempre ánimos y aliento.
·       Estar siempre dispuestos a dar y recibir. Dar con generosidad y alegría. Recibir         con sencillez y humildad. Proponer no imponer.
·       Ser leales. Ser fieles. Estar al lado de vuestro/a,  novio/a, marido/mujer, hijo/a,       hermano/a, padre madre....  Tanto en los momentos buenos como en los malos, en     los alegres como en los tristes.

Si poco a poco vamos trabajando estos aspectos dentro de nuestra familia, veremos como progresivamente se van estableciendo las bases para llegar a un nivel de comunicación cumbre, en donde sea cotidiano y fácil comunicarse en sentimientos.


Equipo de FSH

 


[1] José Antonio Ríos González: Manual de Orientación Familiar. Instituto de Ciencias del Hombre 1.994 pp:82-84.



martes, 5 de enero de 2016

Niños mentirosos, como corregirles


Por lo general, los niños comienzan a mentir a partir de los seis años, pues para que la mentira exista realmente es imprescindible que se produzca una cierta intencionalidad moral y ésta no surge hasta esa edad o quizá un poco más tarde.


Antes de dicha edad los niños tienden a fantasear pero el problema surge cuando esa actitud se convierte en un hábito y la mentira se instala en sus vidas como algo rutinario. A partir de los siete años las mentiras suelen estar ya vinculadas a otros factores, como, por ejemplo la necesidad de mantener la autoestima. En estos casos, el niño suele engañar, simplemente, para hacer frente a su inseguridad. Es decir: para quedar bien delante de sus compañeros y provocar su admiración.


Otras veces la mentira es el resultado de la imitación del comportamiento de los adultos. A menudo, casi sin darnos cuenta, mentimos delante de nuestros hijos en cosas que consideramos banales ("dile que no estoy..."). Y es que en esto -como en todo- nuestro ejemplo es fundamental, sobre todo en periodos del desarrollo en que los niños son "esponjas" que absorben todo.


A veces también los chicos de seis o siete años pueden mentir con el único fin de llamar la atención. Puede que nuestro hijo, por ejemplo, sea de los que simula de vez en cuando que le duele algo o que tiene algún problema grave... En efecto, los chicos pueden sentirse poco queridos o valorados en casa y eso les lleva a reclamar más atención de las formas más insospechadas.

lunes, 4 de enero de 2016

Abuso sexual en niños: Educando a los padres

Señores padres de familia, les pido que lean con calma este escrito, el tema como ven no es nada agradable, pero es muy útil, y debemos de tener conocimiento de ello.

¿Que tan común es el abuso sexual en los niños?
El abuso sexual en niños es reportado cada día en forma más frecuente. En los E.U. son reportados por arriba de 80,000 veces por año, pero al parecer. El número de abusos no reportados es mayor. En un artículo aparecido en el periódico el Universal, fechado 9 de febrero del presente año y de la ciudad de Caracas, Venezuela, dice, que éste problemas han aumentado drásticamente en los últimos 20 años. Y que en la actualidad 3 de cada 10 niños son víctimas de abuso sexual. Refieren que a mediados de los años 70, la incidencia no superaba el 10%, ubicándose en 20% a fines de los 80 y finalmente en 30% en los años recientes. Pero no solo la situación ha cambiado en términos de número de afectados, sino también en su edad, hace 20 años la mayoría de los niños abusados tenían entre 12 a 14 años, y ahora, el promedio de edad oscila entre los 0 y 3 años. Otras estadísticas mencionan con respecto a la edad, que una tercera parte son menores de 6 años, el otro tercio tienen entre 6 y  12 años, y el tercio restante se encuentra entre los 16 a 18 años de edad. Brownw (1986) dice que uno de cada cuatro niños y una de cada tres niñas tienen algún tipo de experiencia sexual con adultos. En España una de cada cinco mujeres afirma haber sufrido abuso sexual en la infancia. Master y Johnson (1987) calculan que un 4% de la población vive situaciones de incesto entre hermanos y un 0.5% entre padre e hija.

¿Estará su niño en riesgo de ser abusado sexualmente?
El abuso sexual de niños puede ocurrir dentro de la familia, por su padre, padrastro, hermano u otro pariente (tíos, abuelos, novios de las madres); o fuera del hogar, por un amigo, vecino, niñero/a (cuidador), profesor, entrenador o molestador oportunista. En la actualidad el mismo riesgo de ser agredido sexualmente lo tienen las niñas o los niños. Existen evidencias de que el agresor siempre es mayor que sus víctimas. Y la finalidad del abuso es la gratificación sexual de la persona de mayor edad. Es frecuente que el incesto (agresión sexual por algún familiar), se repita con las sucesivas hijas. Los culpables son, el 99% de las veces varones; las mujeres suelen perpetrar estos abusos más a menudo en guarderías y escuelas. La incidencia en padrastros es aproximadamente cinco veces superior a la observada en padres biológicos.
Creencias erróneas sobre el abuso sexual en menores:
1. Algunos dicen que no son frecuentes o no existen.

2. Los agresores son enfermos sexuales, Pero, la realidad es que el abuso sexual se comete por sujetos aparentemente normales.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Cómo negociar con nuestros hijos, libertad y límites

FUNCIONES DE LOS PADRES


Desde la psicología cuando se habla de las funciones de los padres dentro del sistema familiar, se reconocen dos funciones básicas: la Nutrición Emocional, y las Funciones Socializantes, vamos a ver en qué consiste cada una de ellas:
·     Nutrición emocional: es la función mediante la cual los padres dan afecto y seguridad emocional a los hijos, y les devuelven una imagen positiva de sí mismos.
·     Funciones sociabilizantes: mediante las cuales los padres controlan el contacto de sus hijos con la sociedad en un doble sentido:
o   Funciones protectoras: los padres ayudan a los hijos a defenderse de las agresiones del entorno.
o   Funciones normativas: orientar a los hijos sobre cómo tratar a los demás; adaptarse y aceptar normas familiares y sociales
 Cuando en una familia lo padres no aportan suficiente nutrición pero sí mucha exigencia (en funciones normativas) genera en los hijos estados depresivos y los predispone a la depresión cuando sean adultos. Todo son normas y casi nunca aciertan al cumplirlas, sentirse queridos depende de si cumplen las normas
Si no se da ni nutrición ni sociabilización, se generan familias multiproblemáticas, fracaso escolar, drogadicción, alcoholismo, delincuencia...

Carta de un hijo a todos los padres del mundo



  • No me des todo lo que te pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.
  • No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también; y yo no quiero hacerlo.
  • No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
  • Cumple con las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es castigo.
  • No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
  • No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decide y mantén esa decisión.
  • Déjame valerme por mí mismo. Si tú lo haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
  • No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que dices
  • Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.
  • Cuando estés equivocado en algo, admítelo, y crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
  • Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos, ya que porque seamos familia, eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.
  • No me digas que haga una cosa si tú no lo haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas aunque no lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas si no lo haces.
  • Enséñame a amar y conocer a Dios. No importa que en el colegio me lo quieran enseñar, porque de nada vale si yo no veo que tú conoces y amas a Dios.
  • Cuando te cuente un problema mío no me digas: No tengo tiempo para boberías o eso no tiene importancia. Trata de comprénderme y ayudarme.
  • Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario.



Escuela de Padres CNICE. Ministerio de Educación, 
 Ciencia y Deporte 2009.



Madurez personal - Madurez sexual



La madurez es un concepto que las definiciones académicas nos presentan como el buen juicio, la prudencia, y el estado del desarrollo completo de un fenómeno. En este caso el fenómeno que queremos abordar es la sexualidad y el amor, y por lo tanto de la madurez personal.
Se dice que una decisión es madura, cuando se ha sopesado con buen juicio, con prudencia, y con una aceptación total de las consecuencias de esa acción. Es difícil encontrar alguien hoy en día que no opine que la sexualidad debe ser producto de una decisión madura. Al ser expresión del amor personal, la vivencia de la sexualidad debería ser una decisión madurada no sólo en el ámbito individual sino a nivel de pareja.
Pero el problema reside en que no todo el mundo tiene el mismo concepto de madurez. Y es obvio que no todo el mundo vive la sexualidad responsable y maduramente.
En los colegios a los que asistimos, la pregunta que se repite con más asiduidad es la de  ¿Cuándo estoy preparado para mantener relaciones sexuales?, ¿Cuándo estaré maduro? O lo que a veces es más preocupante ¿Cuál es la edad media, de la primera relación sexual?, ¿a que edad uno es maduro para el sexo?, preguntas en las que se confunde mayoría de edad con madurez.


La intimidad



La pareja requiere intimidad. La intimidad es la forma que tiene la pareja de demostrar al mundo y a ella misma que existe un lazo muy especial que les mantiene unidos. Cuantas menos barreras, mayor intimidad. Y no me refiero únicamente a la intimidad sexual, sino también a la psicológica. Ábrete a tu pareja. No le ocultes ni tus esperanzas, ni tus sueños, ni tus deseos. Corréis el peligro de acabar convertidos en verdaderos extraños.

La intimidad total no tiene nada que ver con el sexo y normalmente se ejerce completamente vestido. No es nada complicado ni difícil de conseguir. Puede existir toda la vida y, sin embargo, existen pocos casos documentados.

La intimidad total es entregarse íntegramente a la pareja. La intimidad de la pareja se desvanece un poco cada vez que te ocultas detrás de una pantalla, sea del tipo que fuere. Es como construir paredes en lugar de puentes.

Manejo de la autoridad en la adolescencia


La autoridad es muy necesaria en la adolescencia, básicamente porque es sobre ella sobre la escalera que el adolescente subirá en su camino de madurez. Es un derecho y una obligación a la que los padres no pueden renunciar, en aras a una supuesta “liberalidad”. El adolescente necesita la autoridad de sus padres para aferrarse a algo en su proceso madurativo.

Lo que sucede es que la autoridad debe ejercerse de forma proporcionada, en el momento oportuno y con los temas oportunos. Es inevitable que durante todo este proceso surjan situaciones conflictivas que puedan servir para distanciar a los hijos de sus padres, distancia que por otra parte es necesaria para el desarrollo de la personalidad en el joven.
Ciertamente la adolescencia es un proceso de adaptación mutua en el que el hijo crece y las relaciones con sus padres cambian, y a algunos padres les cuesta aceptar este cambio, parece como si temieran la adolescencia de sus hijos y en cierta medida se oponen a ella, por ejemplo, vigilándoles en todo momento.

Queremos insistir en que al adolescente no le va bien ni la sobreprotección ni la rigidez. La rigidez ha de flexibilizarse a través de las negociaciones; si bien los padres han de asumir el control y marcar los límites, por su parte los hijos han de tener “voz” para expresar sus opiniones. Sólo así se podrá llegar a acuerdos satisfactorios y aceptados por ambas partes. Es muy importante que queden claras las reglas a las que los adolescentes tienen que atenerse en cuanto a estudios, horarios, obligaciones, dinero etc, así como cuales serán las conductas a seguir en caso de infracción a esas reglas. De la misma forma los adultos han de ser claros, reales y concretos a la hora de establecer límites y actuar en consecuencia.

Cuando el niño miente



            Si quieres que los demás confíen en ti, tienes que merecer su confianza. La confianza se gana con el trabajo bien hecho y la obligación cumplida.

¿Cuántas veces nos ha tocado, como padres o profesionales, estar frente a la mentira de un niño? A veces de la manera más inocente, y otras veces con verdadera premeditación, lo cierto es que la mentira en el niño es casi una forma normal de comunicarse en el ambiente en que cotidianamente nos desenvolvemos. Presento a continuación, algunas pautas que pueden servir de base para una reflexión del problema y para abordar con mayor serenidad el tema de la mentira en los niños.


TIPOS DE MENTIRA EN EL NIÑO:
Cuando le decimos a un niño "Estás mintiendo", debemos tener mucho cuidado. Mentir es decir falsedades, es engañar a través de la palabra. Un niño que miente no siempre lo hace con intención.
Normalmente, los niños menores de 7 años tienen la tendencia a confundir la realidad con la fantasía. De ahí que sus juegos parecen tan vívidamente reales. En esta edad, cuando un niño se acerca a nosotros y nos dice "Por favor límpiame la cara que me quedó llena de barro luego del combate en el que estuve...", nos está invitando a participar de su fantasía y no está intencionalmente queriendo engañarnos. Este tipo de "mentira" es inocente, sin premeditación y sobre todo sin querer conseguir ningún beneficio con ello.
A partir de los 7 años, aproximadamente, el niño empieza a tener mayor conciencia de su realidad y se da cuenta que a veces falseando la verdad puede conseguir ciertos beneficios personales. Por ejemplo, el niño que asegura haber comprado un dulce con una moneda que se encontró en la calle, cuando en realidad la sustrajo del monedero de la mamá...
Padres, maestros y orientadores nos preocupamos ante este segundo tipo de mentira en el niño, pues es el que mayormente acarrea problemas posteriores.

¿PORQUÉ MIENTE EL NIÑO?
Queda claro, entonces, que en niños pequeños la mentira se da como parte de su juego, como viviendo su fantasía en la realidad.
Cuando el niño mayorcito miente, puede ser por diversas razones:
  1. Como imitación al padre o a la madre que miente: Los niños, dicen, son como esponjas que absorben todo. Si ellos observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenden a hacerlo como algo normal y cotidiano. Es el caso del niño que escucha a su madre negarse al teléfono "dile que no estoy..."
  2. Por miedo: Suele ser la causa más común de la mentira en los niños, quienes por temor a la desaprobación o al castigo por parte de la madre o del padre, se ven llevados a falsear la verdad. Si el niño sabe que, por ejemplo, al llevar una nota mala del colegio, su mamá se va a enojar o le va a prohibir ver televisión, seguramente dirá que no le han entregado sus calificaciones aún...
  3. Ante la exigencia: Cuando le exigimos mucho al niño, esperando de él, a veces más de lo que esperamos de nosotros mismos, el niño tiende a hacernos creer que está al nivel de nuestras expectativas, y miente para no defraudarnos.
Sea cual fuere la causa concreta de la mentira, siempre es señal de que el niño está en apuros. El que miente es porque lo necesita. Con la mentira, el niño nos está diciendo "auxilio".

¿CUÁNDO PREOCUPARSE?
No siempre la mentira es tan grave como para preocuparse. Cuando la mentira es surgida de la fantasía, normalmente con la madurez del niño, ésta desaparece. Cuando se trata de mentira propiamente dicha, tendríamos que preocuparnos si es recurrente o si se presenta como:
a. Mentira patológica: La famosa "mitomanía" que surge del niño que intenta persuadir y convencer a los demás de la realidad de sus relatos. Esta es la mentira que se vuelve habitual, una forma normal de reaccionar en el niño.
b. Mentira neurótica: Surge como producto de un nivel elevado de ansiedad en el niño o del temor en general. Por ejemplo el caso del niño que habitualmente miente acusando a sus profesores de mal trato para ocultar su rechazo escolar.


¿QUÉ HACER ANTE LA MENTIRA?
Lo primero que tenemos que hacer como padres o maestros es determinar qué tipo de mentira es con la que estamos lidiando y, sobre todo, qué la está motivando. Si no sabemos cuál es la causa de ese "auxilio" desesperado en el niño, corremos el riesgo de equivocarnos en la intervención.
La actitud que tengamos va a ser determinante. Será necesario:
  1. Reaccionar con calma aunque con severidad.
  2. Felicitar o premiar al niño que confiesa la verdad. Si lo castigamos a pesar de que ha confesado, estamos reforzando su hábito de mentir (la próxima vez lo hará con más cuidado para que no lo descubran...). Sólo en última instancia habrá que acudir al castigo.
  3. Favorecer un ambiente de confianza, en la que el niño se anime a contar sus travesuras y sus errores. Que no sienta que cada vez que habla, hay consecuencias drásticas.
  4. Estar alerta. Por mucho que amemos a nuestros hijos, tenemos que aceptar que a veces fallan, que no son perfectos e ideales como los hemos imaginado.
Lo ideal es que estas condiciones se den a modo de prevenir la mentira en el niño ("es mejor prevenir que lamentar"). Si estas condiciones se dan en su hogar, seguramente el hábito de la mentira no se dará; o si es que ya existe, irá desapareciendo en el niño. Si no llegara a desaparecer, lo más recomendable es buscar orientación profesional.



Lic. Pilar Ramírez V. - Psicólogo