La madurez es un concepto que las definiciones
académicas nos presentan como el buen juicio, la prudencia, y el estado del
desarrollo completo de un fenómeno. En este caso el fenómeno que queremos
abordar es la sexualidad y el amor, y por lo tanto de la madurez personal.
Se dice que una decisión es madura, cuando se ha
sopesado con buen juicio, con prudencia, y con una aceptación total de las
consecuencias de esa acción. Es difícil encontrar alguien hoy en día que no
opine que la sexualidad debe ser producto de una decisión madura. Al ser
expresión del amor personal, la vivencia de la sexualidad debería ser una
decisión madurada no sólo en el ámbito individual sino a nivel de pareja.
Pero el problema reside en que no todo el mundo
tiene el mismo concepto de madurez. Y es obvio que no todo el mundo vive la
sexualidad responsable y maduramente.
En los colegios a los que asistimos, la pregunta
que se repite con más asiduidad es la de
¿Cuándo estoy preparado para
mantener relaciones sexuales?, ¿Cuándo estaré maduro? O lo que a veces es
más preocupante ¿Cuál es la edad media,
de la primera relación sexual?, ¿a que edad uno es maduro para el sexo?,
preguntas en las que se confunde mayoría de edad con madurez.
