miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los adolescentes y la mentira


La mentira en un adolescente es un asunto mucho más serio que en un niño chico: al mentir, lo hace con la clara intención de engañar al otro. Muchas veces, además, convierte a la mentira en la herramienta con la que fácilmente soluciona sus problemas o consigue lo que quiere. Para ayudar a un hijo que miente, los padres deben ir a la raíz: al por qué mienten.

Las razones que dan
La psicóloga Carolina Flaño explica por qué el adolescente miente
En primer lugar, la mentira surge porque no se acepta la realidad tanto externa como interna.
“La realidad externa, en el caso de los adolescente se refiere, por ejemplo, a los límites que imponen los padres. Entonces en general, no toleran que no se les dé un permiso, y es muy probable que digan que irán a la casa de un amigo y se van a donde lo estiman conveniente”.
En estos casos, la especialista recomienda a los padres establecer reglas claras con firmeza pero a la vez con mucha serenidad y criterio, favoreciendo siempre un ambiente de confianza donde el espacio para la conversación esté antes que la recriminación. El exceso de autoridad y la excesiva rigidez en los permisos seguramente llevará a que el adolescente esté continuamente mintiendo.

Pasos a seguir en la discusión sana de pareja


La persona que tiene el problema tiene la obligación de traerlo a la luz cuanto antes.

Antes de sacar el problema a la luz:

·      Una discusión justa debe comenzar con un examen personal del que tiene el                      problema, antes de decir nada a tu pareja es importante resolver los sentimientos            personales de uno mismo. Si sólo es expresada la agresividad, y otros sentimientos            son ocultados, entonces la otra persona no le puede responder debidamente, porque        se ha ocultado algo.



·      Presenta los problemas a tu pareja con toda claridad de una manera muy concreta y          describiendo cómo te afectan.  No te dediques sólo a quejarte. Usa los siguientes              formatos. “Me siento (por ejemplo enfadado) debido a (La manera que me siento              humillado por ti en casa de tus padres)”. La situación que se describa debe ser                  detallada, evitando generalidades.



·      Nunca des por supuesto que sabes lo que tu compañero está pensando hasta que te lo        haya compartido. No des por sabido el cómo va a reaccionar tu compañero/a o lo que        aceptará o rechazará.



·      Es importante que los dos entendáis el problema que se presenta. El compañero que          recibe estos comentarios debe reflexionar y estudiarlos de forma asertiva, por                  ejemplo: “acabo de oírte decir que te sientes... debido a...”. Una vez esta persona          haya reflexionado lo que se ha dicho, debe realizar preguntas aclaratorias pidiendo          detalles para entender con total exactitud lo que su compañero quiere decir. Por              ejemplo, “dime ¿qué es exactamente lo que te sienta mal?”. A continuación es                  fundamental que se muestre de acuerdo en lo posible, en las partes que en las que            vea que la otra persona tiene razón.



·      Cuando los dos miembros de la pareja están de acuerdo con lo que se dice, el                    primero puede continuar.



·      Recuerda que el punto de vista de la realidad que tiene tu compañero/a es tan real          como el tuyo, aunque no estéis del todo de acuerdo. Existen tantas realidades como          personas haya en la discusión.



·      Actuar de forma sarcástica es pelear sucio. Posicionarse en el lugar de experto, o del        que todo lo hace perfecto, o del pobrecillo/a que todo lo sufre no es justo, revisa              esas actitudes.



·      El compañero que describe el problema debería tomar responsabilidad para ofrecer          una posible solución presentando los cambios que se pueden realizar, cambios que            deben afectar a ambos. Dichos cambios deberán ser negociados entre las partes.



·      Discutir las opciones que consideréis necesarias pidiendo sugerencias o alternativas          hasta llegar a la propuesta que sea la más práctica (ni correcta ni incorrecta, sino la          más práctica y mejor para vosotros).



·      Una vez que hayáis coincidido en una idea, seguid adelante hasta ver cómo la vais a          llevar a la práctica. Esto quiere decir que seréis capaces de responder claramente a          las preguntas. Quién hará eso, cuándo y cómo.



·      No estaría mal ponerse una fecha para volver a este problema para ver si el acuerdo          está funcionando, y ver si necesita cambiarse o realizar una puesta a punto.



·      Si la agresividad se dispara y se pasa de discusión a pelea destructiva, cualquiera de          los dos puede pedir un tiempo muerto unilateral, sin que la otra persona pueda                objetar.  El que pide este tiempo lo hace para ayudar a la pareja a recobrar la calma        necesaria para poder HABLAR, nunca para castigar al otro. Cuanto más corto sea este        tiempo muerto mejor.



·      Olvídate del pasado y quédate en el aquí y en el ahora. Lo que hicisteis el año                  pasado, o el mes pasado o..., no es importante; lo que es importante es lo que estáis        haciendo y sintiendo ahora. Los cambios que a ti te gustarían no se pueden llevar a            cabo sobre situaciones pasadas. Ofensas, dolores e irritaciones deberían ser sacados a        la luz desde un principio, de lo contrario tu pareja podría sospechar que han sido              guardados para ser usados como objetos de guerra para hacer daño.



·      Lleva mucho tiempo el adquirir la habilidad de discutir correctamente, durante el            tiempo de aprendizaje se comenten muchos errores. Cuando esto suceda, no se debe        echar la culpa al otro o rendirse, al contrario, lo mejor sería apoyarse en seguir                encontrando soluciones e ir mejorando poco a poco.



·      Una discusión con garantías, a veces lleva bastante tiempo. No siempre se puede              discutir tan pronto como el problema aparece (nunca con niños delante, o que se              puedan enterar; nunca con huéspedes delante, nunca con un tercero no invitado por          ambos; no es conveniente con prisas, o en un lugar poco apropiado...). En estos casos        es bueno esperar a un momento más adecuado y buscarlo activamente.

Equipo FSH

lunes, 21 de diciembre de 2015

REFLEXIÓNES SOBRE “EXTRAÑAMIENTO Y ENCUENTRO”[1]

 A pesar de lo reacios que somos a decir a otros quiénes somos, todos y cada uno de nosotros estamos habitados por un profundo e intenso deseo de ser comprendidos. Todos tenemos muy claro que deseamos ardientemente ser amados; pero, cuando no somos comprendidos por aquellos cuyo amor necesitamos y deseamos, cualquier clase de comunicación profunda se convierte para nosotros en algo inquietante e incómodo, algo que ni nos ensancha el corazón ni nos anima. Es evidente que nadie puede realmente amarnos de veras si no nos comprende verdaderamente. En cambio, quien se siente comprendido, ciertamente se sentirá amado.




[1] POWELL, J. Por qué temo decirte quien soy. Santander: Sal Terrae, 1989.

jueves, 20 de marzo de 2014

Erotización de la infancia

EROTIZACIÓN DE LA INFANCIA[1]

Las pequeñas de la casa no están ocupadas en hacer plastilina, colorear o aprender a montar en bicicleta. Ahora, se empeñan en tener el tipo de Beyoncé, bailar como Shakira, vestir 'tops' y minifaldas que dejen su ombligo al aire y se preocupan por cuándo sus padres les darán permiso para hacerse un tatuaje, un 'piercing' y un aumento de mamas que les permita volver locos a los chicos.

La tendencia sexualizadora domina a la sociedad.
La ropa, los juguetes, los cosméticos, los videojuegos, las películas, los personajes de ficción, los dibujos animados y los medios de comunicación dirigidos a los más pequeños de la casa (en torno a los cuatro años) ya empiezan a hacer énfasis en los atributos eróticos, fundamentalmente de las niñas, y del rendimiento personal que se le puede sacar al atractivo sexual.
La sexualidad acaba por excluir a otros aspectos de la personalidad y se convierte en el único parámetro válido para juzgar la valía de un individuo. Las televisiones europeas están cuajadas de certámenes musicales en los que los críos bailan y se expresan como si fueran estrellas en miniatura.
La tendencia de inculcar a las niñas poses, actitudes y modos de comportarse propios de una mujer acarrea peligros.

«La edad de la adolescencia se está adelantando artificialmente cada vez más. Ahora se maneja el concepto preadolescencia, cuando antes ni se contemplaba y prácticamente no hay niñez. La maduración física, psicológica y social deben ir de la mano, pero solo se está anticipando la primera, de forma que ahora estamos viendo las consecuencias de este desajuste».

Las niñas asumen desde que apenas levantan un palmo del suelo que la mujer es un objeto sexual y que será valiosa en la medida que sea atractiva para el varón. Éste a su vez, es empujado a reafirmarse en su rol machista.

En los últimos 20 años las inquietudes giran en torno a su aspecto físico, que se convierte en el eje de su autoestima y superación personal. Según los especialistas, el hecho de no alcanzar estos objetivos que se proponen provoca insatisfacción, ansiedad y depresión o actitudes depresivas a unas edades cada vez más tempranas.

Desde los medios de comunicación se está proponiendo un canon de belleza irreal caracterizado por una delgadez extrema y unas medidas imposibles.
Si trasladásemos las medidas de muñecas como la Barbie a mujeres de carne y hueso éstas no podrían caminar porque, simplemente, su columna vertebral no las sostendría de pie.


No es lógico que una niña como la que representan las muñecas Bratz –el más vivo ejemplo de la erotización progresiva de los juguetes y accesorios de las niñas- vaya maquillada, se tiña el pelo de colores estridentes, vista minifalda o pantalones ajustados, botas de plataforma y, además, lleve su cuerpo tatuado y anillado, incluso en lugares con un claro objetivo sexual (pezones, lengua...).
Los patrones han cambiado a una velocidad vertiginosa:
Los denodados intentos por conseguir estos ideales han arrastrado a muchas adolescentes a la anorexia y la bulimia clásicas.
La edad media de inicio de los trastornos alimentarios ha bajado (ahora se sitúa en torno a los nueve años), y se dan muchos casos de niñas con trastornos intermedios: No encajan en ningún problema concreto a la perfección, pero tienen rasgos de varios de ellos.

En realidad, estas chicas son víctimas de la cultura de la rapidez. «Lo quieren todo ya; adelgazar también y para ello no restringen lo que comen, si no que recurren a los laxantes, a los diuréticos y a otros métodos purgativos». Y a la cirugía estética: Implantes mamarios, rinoplastias y liposucciones, que se piden como regalo de graduación.

Los expertos han dado la voz de alarma ante lo que llaman sexualización precoz de la infancia, concretamente de las niñas.

Esta tendencia les está robando una etapa necesaria, como es la niñez.
Los trastornos de la conducta alimentaria y los complejos estéticos debutan antes. Enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados están repuntando a causa de conductas inmaduras.

En resumen, las chicas lo tienen difícil: ansiedad, depresión, anorexia, bulimia... es el precio que pueden pagar las menores por «jugar» a potenciar su atractivo sexual, una tendencia sexualizadora que capta a población cada vez más jóven.

LOS PADRES ANTE LA EROTIZACIÓN DE LA INFANCIA

El bombardeo erotizador es constante y proviene de muchos frentes. Incluso, los padres contribuyen con su actitud y con hechos aparentemente inofensivos, como vestir a sus niñas de mayores o promover que se maquillen o se pongan tacones de manera habitual, aunque sea para jugar. No obstante, hay aspectos en los que se pueden incidir para evitar la sexualización precoz de sus hijas:

  • Interesarse. Los padres deben procurar estar al tanto de las revistas que leen sus hijos, de los programas que ven, de la música que oyen y de las webs que visitan. Si el contenido no les parece adecuado han de hablar de ello y escuchar lo que los chavales tienen que decir al respecto.

  • Aprovechar lo cotidiano. Es útil procurar ver la tele con ellos y ejercer la crítica de las actitudes que no se consideran correctas, así como los motivos. Hay que cuestionar que si prestan demasiada atención a ciertos aspectos externos, su entorno obviará el resto de su calidad como personas.

  • Hablar. Hay que ser explícito y claro y explicar por qué ciertos programas, prendas de vestir o complementos no son adecuados. También hay que ser igual de concreto al proponer o ensalzar alternativas que contribuyan a destacar una imagen femenina positiva.

  • Comprender. Es normal que las niñas y adolescentes se sientan presionadas por la moda, los medios de comunicación o la pandilla de amigos a la hora de adoptar ciertas actitudes. Hay que ayudar a las pequeñas a escoger acertadamente dentro de las tendencias y recordarles que ellas serán lo que quieran ser y que eso es más importante que el aspecto externo que exhiban.


  • Animar. Es recomendable tratar de encauzar a las crías hacia actividades que hagan énfasis en el talento y en otras habilidades diferentes a la mera estética. En este sentido, el deporte y las artes plásticas son una alternativa idónea.

  • Educar. Hablar de sexo con los hijos es una tarea incómoda, pero es necesario abordarla con naturalidad, sin tabúes y encuadrando la sexualidad dentro de una vida saludable, íntima y, sobre todo, madura y satisfactoria. Desde los tres años ya se puede empezar a comentar temas sexuales con los niños para logar que esta faceta de la vida contribuya a su felicidad y no a sus traumas.

  • Ser realista. Es necesario que las niñas sepan que las muñecas, los dibujos animados, los personajes de los videojuegos y lo que ven en la mayoría de los anuncios publicitarios no es real. Si las medidas o el aspecto de estos iconos se trasladasen a una persona no podrían sobrevivir (por ejemplo, una mujer como Barbie se partiría en dos).

  • Dar ejemplo. Haga un repaso de los productos que compra, de los hábitos que mantiene, de los valores que transmite o de los programas que ve en presencia de sus hijos. Ellos imitan su conducta porque los padres son su espejo.


PARA HACER

Revisar los patrones y consecuencias de la erotización de la infancia. ¿Estamos de acuerdo con lo que se nos dice? ¿Qué casos conocemos en nuestro entorno?
Centrarnos en lo que podemos hacer como padres o educadores: una reunión de padres para comentar estos aspectos, compartir nuestras actuaciones, concretar nuestras acciones…

Difundirlo también entre chicos y chicas. ¿Actuamos así? ¿Por qué? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Qué podemos hacer?



[1] Artículo tomado de Revista Misión Joven Nº 364 [2007]

jueves, 20 de febrero de 2014

Conocer y aceptar al otro con su valor personal exige paciencia y creatividad, fidelidad.


La paciencia no se debe entender como una actitud pasiva, sino como la actitud del que sabe ajustarse al ritmo del otro, de los otros.

La creatividad es una búsqueda activa de nuevas formas de conocimiento, de imaginación, de amor. Es el mejor antídoto contra la rutina, lo veremos en las sesiones de noviazgo y matrimonio.

La fidelidad no como el mero aguantar (propio de columnas, objetos que soportan peso, o a lo sumo como mulas de carga). La fidelidad es una virtud operativa, que a través de la creatividad y de la paciencia me hace, y nos hace, ser más felices, incrementar (no simplemente conservar) nuestra vocación de amor. La fidelidad que -como todo en lo humano- tiene sus baches y momentos de alegría, cuando conlleva ese afán de construir, de crecimiento, nos conduce a la felicidad. 

La fidelidad o crece o muere.

SABER HABLAR (RESPONDER)

Saber cómo responder a las preguntas de nuestros hijos es el tercer elemento crítico en la comunicación. Si deseamos que ellos compartan sus sentimientos, opiniones, temores o dudas con nosotros, debemos acogerlos en forma cálida. También debemos demostrarles calidez cuando queremos darles a conocer nuestras opiniones o la manera de solucionar conflictos.
La forma de expresarnos también presenta ciertos elementos críticos que pueden facilitar o bloquear la receptividad. Algunos de estos elementos son los siguientes:  

  • Saber manejar el tono de la voz. Debemos darnos cuenta cuando nuestra voz suena a crítica o burla, o cuando damos la impresión de estar imponiendo órdenes y gritando. Estas tonalidades bloquean la comunicación. Por ello, un tono de voz cálido y amistoso forma parte del éxito en la comunicación.

  • No ofrecer consejos cada vez que su hijo le habla. Es mejor escucharle con atención y tratar de entender sus sentimientos detrás de las palabras, y luego verificar lo que ha querido expresar.

SABER OBSERVAR

En las conversaciones con nuestros hijos, la comunicación verbal (lo que hablan) es tan importante como la no-verbal (cómo actúan). Para poder comprender lo que están tratando de comunicarnos, es necesario observar detalladamente todos los mensajes que nos envían, tanto con sus expresiones corporales como con sus palabras. Saber reconocer estas señales nos ayudará a conocer sus sentimientos. 

Esté atento a las expresiones corporales y faciales de su hijo. Observe por ejemplo, si está relajado, sonriente y mirándole a los ojos, o si por el contrario, está nervioso, tiene el gesto fruncido, golpea el suelo con sus pies y mira continuamente su reloj. Estas señales mandan claros mensajes que no podemos ignorar. 

También es importante enriquecer nuestras señales corporales; miradas, gestos, caricias, apretones de manos, roces o sonrisas. Estas acciones son un lenguaje que nos acerca a nuestros hijos y favorecen la comunicación